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Mala praxis médica
La medicina moderna es un equilibrio delicado entre la sofisticación tecnológica y el conocimiento humano. Cuando estos dos factores funcionan juntos correctamente, las lesiones y enfermedades que antes eran mortales ahora pueden tratarse. Lamentablemente, los profesionales médicos pueden cometer errores que interfieren con el proceso de curación del paciente y que incluso le provocan lesiones adicionales o la muerte. Cuando la enfermedad de un paciente empeora o éste muere como resultado de un error humano, esto se conoce como mala praxis médica.
Lesión en el parto
El proceso de parto es delicado y puede estar lleno de complicaciones. Es muy común que un bebé sufra lesiones durante el embarazo, el trabajo de parto y el parto. Si bien es cierto que algunas lesiones en el parto pueden deberse a causas naturales, muchas tienen que ver con la negligencia o el error de un profesional médico. Algunas de las lesiones comunes son fracturas de huesos, sangrado o hematomas, daños neurológicos, como la parálisis de Erb, lesiones cerebrales y retraso mental.
Parálisis cerebral
La parálisis cerebral es una de las lesiones en el parto más conocidas y afecta a más de 5.000 bebés cada año. Ocurre cuando no existe oxígeno suficiente o el bebé sufre un traumatismo cerebral y, si bien existen tratamientos para los síntomas de la parálisis cerebral, ésta no tiene cura. Cuando la parálisis cerebral es el resultado del error de un médico, la situación es particularmente trágica. Éste tiene la responsabilidad de anticipar y manejar los problemas que surjan durante el parto y el trabajo de parto de la forma más segura y eficiente.
Parálisis de Erb
El momento del parto debe ser uno de los más emocionantes para una familia. Por desgracia, toda esa emoción puede quedar opacada por complicaciones inesperadas, algunas de las cuales son el resultado de la mala praxis médica. Una de las complicaciones más comunes es una lesión en el parto conocida como parálisis del plexo braquial. Esta lesión sucede cuando se ejerce un exceso de presión en el cuello o la cabeza del bebé durante el parto, lo cual a menudo ocurre cuando los hombros del bebé quedan atascados detrás del hueso pélvico de la madre.
Falta de diagnóstico
El cáncer es una enfermedad muy grave que requiere el tratamiento rápido de la persona que la sufre, por lo cual un retraso en el diagnóstico puede tener consecuencias fatales. Cuando un médico detecta síntomas comunes del cáncer en un paciente y no pide las pruebas diagnósticas correspondientes, el cáncer puede proseguir sin ser detectado hasta que el progreso de la enfermedad ya es irreversible. La falta o retraso en el diagnóstico puede provocar metástasis, una mayor probabilidad de que el paciente deba someterse a tratamientos contra el cáncer más prolongados y dolorosos, un mayor riesgo de incurrir en gastos más elevados y un mayor riesgo de muerte.
Errores en la cirugía
Un error quirúrgico es, simplemente, un acontecimiento que nunca debería haber ocurrido durante una cirugía. Es un error que cometió algún miembro del equipo a cargo de la cirugía o el hospital. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos, el 10% de los pacientes que mueren dentro de los 90 días posteriores a una cirugía, fallecen debido a un error quirúrgico prevenible. Las consecuencias de los errores quirúrgicos pueden ser fatales e incluyen parálisis, lesiones permanentes en los órganos, infecciones, cirugías adicionales y la muerte, entre otras.
Errores en la sala de emergencias
Ante una emergencia médica, la gente deposita su confianza y su vida en las manos de los hospitales. Cuando tiene el personal adecuado y está bien administrada, la sala de emergencias salva vidas pero por desgracia, no siempre cuentan con un buen personal o están bien manejadas. Muchos errores comunes en las salas de emergencias pueden constituir mala praxis médica cuando un paciente resulta dañado.
Negligencia del hospital
A menudo, los hospitales pueden ser considerados como un refugio seguro cuando usted está enfermo o gravemente herido pero, por desgracia, también pueden estar superpoblados de pacientes y no contar con la cantidad necesaria de profesionales de la salud. Cuando esto sucede, los pacientes no suelen ser atendidos correctamente, lo cual genera consecuencias desastrosas. Los casos de negligencia de un hospital a menudo suceden en la sala de emergencias, durante una cirugía, en el parto y en la aplicación de anestesia.
Cirugía de vesícula
Por lo general, las personas no le prestan atención a su vesícula hasta que comienzan a sentir dolor a causa de los cálculos biliares. Para extraer este órgano pequeño y útil, pero prescindible, se puede realizar una cirugía laparoscópica o una cirugía tradicional. Si bien todas las cirugías conllevan riesgos, los médicos a cargo de estas cirugías de vesícula pueden cometer errores durante el proceso quirúrgico, como cortar el conducto por donde pasa la bilis, lesionar el intestino delgado, no cuidar correctamente la herida para que no se infecte, etc.
Mala praxis en la aplicación de anestesia
La anestesia permite que las personas puedan someterse a intervenciones quirúrgicas que salvan sus vidas y que no podrían llevarse a cabo si tuvieran que soportar el dolor físico que provoca una cirugía. Para lograr el efecto deseado, debe administrarse la cantidad y el tipo de anestesia correctos. Los signos vitales de cada paciente, junto con cualquier reacción adversa a los medicamentos, deben ser controlados cuidadosamente para prevenir efectos secundarios indeseados y algunas veces mortales. Por desgracia, ocurren errores que pueden causar daños irreversibles.
Funcionamiento incorrecto de dispositivos médicos
Tenemos la fortuna de vivir en una época en la que existen gran cantidad de dispositivos médicos diseñados para mejorar o alargar nuestras vidas. Sin embargo, cuando esos dispositivos médicos, especialmente los desfibriladores y marcapasos, funcionan mal, los resultados pueden ser devastadores. El responsable por el mal funcionamiento de un dispositivo puede ser la compañía que fabricó dicho dispositivo o el médico que no instaló ni supo manejar correctamente el dispositivo o no le informó al paciente sobre las limitaciones y el mantenimiento del mismo.



